28 dic. 2009

Sándor Ferenczi, Sigmund Freud. Sobre la cabeza de Medusa

Ciertas imágenes de la Medusa me han traído a la memoria sendos breves artículos de Ferenczi y Freud. Los copio aquí porque son una bella muestra del tiempo en que los analistas acudían a los mitos para elaborar el saber doctrinario que daba cuenta de su praxis. En este sentido, en su brevedad, no han perdido su virtud orientadora. La cabeza de Medusa vista como metáfora del "complejo de castración" ilustra, entre otras cosas, el parentesco originario entre el deseo y la angustia, entre la ausencia imaginaria del falo (o la real del pene) y su proliferación en lo simbólico; cuestiones sin duda a considerar para el estudio de la subjetividad en el siglo XXI y sus metamorfosis: las formas inéditas de sexuación (y, por ende, de subjetivación) que sugieren acaso nuevos mitos que la ciencia ha hecho realidad.


SOBRE EL SIMBOLISMO DE LA CABEZA DE MEDUSA (1922)

En el análisis de los sueños y fantasías, me he encontrado repetidamente con la circunstancia de que la cabeza de la Medusa es el símbolo terrible de la región genital femenina, cuyos detalles se desplazan "de abajo hacia arriba". Las muchas serpientes que rodean la cabeza deben significar -en su representación por lo opuesto- la ausencia de pene, y el espectro mismo es la terrorífica impresión causada en el niño por los genitales sin pene (castración). Los espantables ojos de la cabeza de la Medusa tienen también el significado secundario de erección.

(De. Sándor Ferenczi, TEORIA Y TÉCNICA DEL PSICOANÁLISIS, Lumen-Hormé, 2001)
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Medusa, Caravaggio
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LA CABEZA DE MEDUSA (1922)

No hemos intentado con frecuencia la interpretación de productos mitológicos singulares. Es palmaria en el caso de la horripilante cabeza decapitada de Medusa.

Decapitar=castrar. El terror a la Medusa es entonces un terror a la castración, terror asociado a una visión. Por inumerables análisis conocemos su ocasión: se presenta cuando el muchacho que hasta entonces no había creído en la amenaza ve un genital femenino. Probablemente el de una mujer adulta, rodeado por vello, en el fondo, el de la madre.

Si el arte figura tan a menudo los cabellos de la cabeza de Medusa como serpientes, también estas provienen del complejo de castración y, cosa notable, por terrorífico que sea su efecto en sí mismas, en verdad contribuyen a mitigar el horror, pues sustituyen al pene, cuya falta es la causa del horror. Aquí se corrobora una regla técnica: la multiplicación de los símbolos del pene significa castración.

La visión de la cabeza de Medusa petrifica de horror, transforma en piedra a quien la mira. ¡El mismo origen en el complejo de castración y el mismo cambio del afecto! El petrificarse significa la erección, y en la situación originaria es, por tanto, el consuelo del que mira. Es que él posee, no obstante, un pene, y se lo asegura por su petrificación.

Atenea, la diosa virgen, lleva en su vestido este símbolo del horror. Y con justicia, pues eso lo hace una mujer inabordable, que rechaza toda concupiscencia sexual. Deja ver, en efecto, los terroríficos genitales de la madre. A los griegos, en su generalidad fuertemente homosexuales, no podía faltarles la figuración de la mujer que aterroriza por su castración.

Si la cabeza de Medusa sustituye la figuración del genital femenino, y más bien aisla su efecto excitador de horror de su efecto excitador de lubricidad, puede recordarse que enseñar los genitales es conocido como acción apotropaica. Lo que excita horror en uno mismo, provocará igual efecto en el enemigo con quien se lucha. Todavía en Rabelais el diablo emprende la huida después que la mujer le enseñó su vulva.

También el miembro masculino erecto sirve para provocar un efecto apotropaico, pero en virtud de otro mecanismo. Enseñar el pene y todos sus suborgados quiere decir: "No tengo miedo de tí, yo te desafío, tengo un pene". Por eso es otro modo de amedrentar al Espíritu Malo.

Ahora bien, para sustentar seriamente esta interpretación, se debería perseguir por separado la génesis de este símbolo del horror en la mitología de los griegos y sus paralelos en otras mitologías.

(De: Sigmund Freud, OBRAS COMPLETAS, Amorrortu, 1999.)
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El origen del mundo, Courbet
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Autorretrato, Pierre Molinier
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1 comentario:

Melissa Limón dijo...

Excelente artículo. Muy preciso y nada tedioso. En particular soy una fiel seguidora de la mitología griega aunada a su mensaje psicológico. Entre mis personajes favoritos se encuentra la gorgona Medusa y Artemisa... tienen alguna relación?