15 ago. 2010

Bertrand Russell sobre el psicoanálisis


Del Diccionario del Hombre Contemporáneo, de Bertrand Russell (1872-1970), copio la entrada correspondiente a Psicoanálisis:

El psicoanálisis aunque indudablemente tiene sus exageraciones, e incluso sus absurdos, nos ha enseñado muchas cosas verdaderas y valiosas. Existe el viejo dicho de que "si se expulsa a la naturaleza con una horquilla, vuelve de todas maneras". Pero el psicoanálisis ha proporcionado el comentario a este texto. Ahora sabemos que una vida excesivamente llevada contra el impulso natural dará lugar probablemente a efectos de tensión, probablemente tan malos como el entregarse a los impulsos prohibidos. La gente que vive una vida antinatural se suele llenar de envidia, de malignidad y de falta de caridad.

Se piense lo que se quiera del psicoanálisis, hay un punto en el cual está indudablemente en lo cierto, y es en la enorme importancia que da a la vida emocional. Si el desarrollo emocional se realiza bien, el carácter y la inteligencia se desarrollan espontáneamente. Por lo tanto, el educador científico debe dirigir su atención principalmente a las emociones.

Para nuestros fines, el descubrimiento esencial del psicoanálisis es el siguiente: que un impulso inhibido, por métodos objetivistas, para que no halle expresión en la acción, no muere necesariamente, sino que queda soterrado y encuentra una nueva salida no inhibida por la educación. Con frecuencia, la nueva salida es más dañina que la evitada, y en todo caso la desviación supone perturbaciones emocionales y gastos de energía sin provecho.

El psicoanálisis, como es sabido, es, primordialmente, un método de comprender la histeria y ciertas formas de locura; pero se ha descubierto que muchas cosas de las vidas de hombres ordinarios tienen una semejanza humillante con las alucinaciones de los locos. La relación de los sueños, creencias irracionales y acciones insensatas con los deseos inconscientes, ha sido sacada a la luz con cierta exageración, por Freud, Jung y sus discípulos. En cuanto a la naturaleza de estos deseos inconscientes, me parece, -aunque como profano hablo con timidez- que muchos psicoanalistas han sido estrechos de criterio; es indudable que existen los deseos que destacan, pero otros, por ejemplo, los de honores y poder, son igualmente operantes e igualmente susceptibles de ocultamiento.

(De: DICCIONARIO DEL HOMBRE CONTEMPORÁNEO, Tomo Suelto, México, 2003)

Más allá de los pasajes de tono moralizante y pedagógico (tan característico, salvo excepciones, del psicoanálisis desarrollado en las latitudes que habitó nuestro filósofo), no deja de ser curioso que uno de los principales exponentes de la lógica moderna se exprese de la obra freudiana -el psicoanálisis- en términos de "impulsos naturales", "prohibidos", o de "vida emocional", y no llegase a reparar en aquello que Jacques Lacan pondría en evidencia con su lectura de Freud, a saber, que el inconsciente, más que ser un oscuro reservorio de impulsos reprimidos, posee una lógica y una estructura que le son propias, ambas irremisiblemente ligadas al lenguaje. También las palabras de Russell parecen resonar con las de otro fiósofo, Theodor W. Adorno, para quien nada en el psicoanálisis era tan verdadero como sus exageraciones. Y es que sí -aunque ello no sea monopolio del análisis-, la exageración es una de las formas que adopta la verdad en su medio-decir. Pero eso, ciertamente, no parece tan lógico.

1 comentario:

Walter Dante Achart dijo...

Respecto de la “lógica”del supuesto lenguaje del inconsciente, según los textos de Lacan: la parte matemática usada por Lacan fue demostrada falsa (Sokal, Martínez) y la existencia del inconsciente "como lenguaje" está todavía pendiente de demostración científica. Bastante benévolo es un pensador apasionado, honesto y exacto como Russell con el psicoanálisis. Entiendo que esperar que su benevolencia se extienda a los delirios de Jaques Lacan es abusivo.